Mi día en el aeropuerto – un cuento no para preescolares y sin dibujos

Y después de casi un mes de ausencia, doy señales de vida! Jajaja Realmente, se siente más que un mes – un poco de todo ha pasado. Creo que por mi sanidad (y la de mis aún no existentes lectores), lo dividiré en dos posts – posiblemente tres – que intentaré escribir esta noche. Total, otra noche más que madrugar, normal en las últimas dos semanas :P

Empecemos con mi día en el aeropuerto. Suena como un lindo cuento de niños de preescolar, donde hay imágenes asociadas a palabras, para que ellos aprendan de su entorno – o algo por el estilo. Está lejos de ser eso. Y no fue una mala experiencia en sí, pero es un experiencia para recordar y aprender.

Empezamos en la madrugada de viernes a domingo, en el tedio de chequear las maletas, en un aeropuerto tan lleno como si fuera cualquier hora del día. En la espera del último momento para entrar a inmigración donde no hay vuelta atrás, entre risas con mis seres queridos, donde la única que soltó sus lagrimitas fui yo (y fui feliz, sin paradoja). Honestamente mirando atrás, fue divertido y emocional al mismo tiempo; la gente que quiero y me quiere es muy particular. O eso pienso yo. En fin, que el vuelo se atrasa – normal – y termino saliendo cuando en la ciudad amanece, y fue una hermosa última vista de mi Santo Domingo. Despertando para seguir adelante.

Del vuelo no recuerdo mucho, después de más de 24hrs despierta, entre el ajetreo y nervio normal de la situación, terminé cayendo sin que ni siquiera se hubiera estabilizado el avión en el aire. Hubo turbulencia, pero yo ni lo sentí. Apenas desperté para picar algo de comer y beber, y volver a caer. Media hora antes de aterrizar, aún con un poco de turbulencia, llené mis papeles como un zombie, pensando en todo menos en porqué estaba yo en un avión jaja

Al llegar, no tengo que detallar el proceso migratorio, que no tomó mucho tiempo, y en el cuál usé mis poderes para que ambos oficiales que me tocaron, hicieran lo que yo quería – más o menos – que era dejarme ir sin muchas preguntas. Y el primero que me tocó fue al que le dije en mi mente “voy pa’ ‘llá” – así que ya saben, las bachatas la pegan a veces jaja

Pasarse un día en el aeropuerto no es lo más gracioso que puede una hacer, pero es pasable; hice ejercicios de brazo andando con las maletas a rastro, y observé muchas personas ir y venir. Pensé en las diferentes vidas que allí de juntaban, cada uno con sus motivos para estar en ese momento, en ese lugar de paso. Cada uno con sus situaciones e historias. En verdad me hubiera gustado escribir al respecto en el momento, pero estaba muy cansada para eso.

El otro vuelo se atrasó – sorpresa – y era un vuelo local de una hora más o menos. Más duramos despegando y aterrizando que en el mismo vuelo. Y el avión era más compacto, pero de alguna manera iba más cómoda, será porque el ambiente era más tranquilo, porque había menos gente. Y al llegar, todo fue rápido – excepto la parte donde llegan por mi y por fin voy a mi lugar de descanso. No. Dos horas esperé XD Pero en serio, no me pareció mal, y más bien fue un error de cálculo. En fin, que yo estaba tan cansada que me daba lo mismo esperar. Al fin ya estaba en territorio estadounidense, y ya lo que faltaba era menos. Pudo haber sido mucho peor, y en realidad no fue malo en general.

Pero fue toda una travesía, y terminé cansada, pero estuve bien. Realmente :)

Cabe decir que dormí lo más que pude los días siguientes, aunque no tenía mucho tiempo, porque había cosas que comprar y había que hacerlo de forma cuidadosa y organizada. Pero eso será para otro post. Creo que muchas letras ha habido ya.

Espero que el que lea le gusten las letras. Porque me he dado cuenta que bajo ciertas condiciones y circunstancias, mis dedos van por el teclado como mi cuerpo va con el ritmo de la música cuando la oye. Y con eso digo mucho ;)

PS. bueno, al menos una foto

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